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12/02/2013

Sofia, fin del viaje.

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Nuestro viaje por tierras búlgaras llega a su fin pero antes os contamos lo que vimos en su capital, la preciosa ciudad de Sofía.


Teníamos apuntado en nuestro itinerario conocer la Iglesia de Boyana. Esta situada en una colina y lo mejor es llegar en coche, la entrada es bastante elevada  pero el interior es una auténtica joya medieval de estilo bizantino. Sus orígenes son del siglo XI pero sus magníficos frescos que cubren todo su interior son del siglo XIII. Sorprende la calidad y realismo de sus frescos y es importante saber que la visita se realiza en pequeños grupos acompañados de un guía. Es de obligatoria visita al pasar por Sofía y mas cuando esta inscrita en los patrimonios de la Humanidad.


Solo teníamos un día para conocer los más importante de la capital de Bulgaria, habíamos leído que no valía mucho la pena pero tenemos que decir que mientras pasaban las horas descubriendo los rincones de la ciudad, estábamos mas seguro que Sofía se merecía como mínimo un día de estancia. La ubicación de nuestro hostal era perfecta y al ser fin de semana pudimos estacionar el coche justo en la puerta sin costo alguno a pesar de ser toda la zona de pago. A solo 400 metros nos encontramos en una de las plazas mas famosas de la ciudad, la Plaza Nezavisimost en donde se mezcla la parte moderna con la antigua. Una prueba es la Iglesia Sveta Samardzhiiska del siglo XI construida sobre una cripta romana. En un lateral de esta calle hay varios edificios monumentales como la Casa del Partido, la Asamblea Nacional, el Ministerio de educación y ciencias y la Presidencia de la República de Bulgaria.


En el hostal nos recomendaron comer en el restaurante Skara Bar que estaba de moda y donde pudimos disfrutar de una comida ecológica, todo cocinado con productos orgánicos de granjas de la zona, fue nuestra primera experiencia en un restaurante de este tipo y la verdad es que nos encantó. Después de cargar energías seguimos hasta la Iglesia Hagia Sofia fundada en el siglo VI, la iglesia cristiana más antigua de Sofía con un interior bastante en ruinas. La ciudad es muy cómoda para pasear y poco a poco conocer sus rincones. 


Llegamos a una avenida donde tuvimos la primera vista a  el monumento más conocido de la ciudad, la Catedral de San Aleksander Nevski. Pero antes de entrar vimos la tumba de los caídos en la primera guerra mundial que esta protegida por la vigilancia de un gran león y construido en uno de los laterales de la iglesia Hagia Sofía. 


Fue construida entre 1892 y 1924 para homenajear al ejército ruso por su contribución en la guerra de la liberación contra los turcos en 1878. Tiene un diseño inspirado en las iglesias rusas y sus cúpulas doradas la hacen espectacular, pudimos comprobar como cambia de color según la intensidad del sol. 
La cúpula central está recubierta de oro y las restantes de bronce, no se puede sacar fotos del interior así que dejamos este misterio para podáis comprobar lo que esconde. En la puerta principal se encuentran numerosos mosaicos de gran belleza, bordeamos todo el perímetro y no paramos de sacarnos fotos de todos los ángulos. Que raro en nosotros!!!


En uno de sus laterales esta la Academia de las Ciencias y atravesando un pequeño parque nos encontramos con la Universidad de Sofía fundada en 1888 y con 15 facultades en la actualidad. Como podéis ver por las fotos la ciudad estaba vacía, nos sorprendía el poco turismo que encontramos durante todo el viaje pero a nosotros nos encantaba esa comodidad.


Seguíamos paseando por el bulevard Tsar Osvoboditel y dejábamos atrás la Asamblea Nacional de finales del siglo XIX y un bonito edificio que en el mapa lo especificaban como "club militar",curioso!!


De pronto la tarde mejoró y empezó a salir un sol que nos calentaba y ayuda a seguir disfrutando de la visita. En el mismo bulevar y emplazada sobre una antigua mezquita que fue totalmente destruida tras la expulsión de los turcos (1882) se encuentra la Iglesia Rusa San Nikolay iniciada en 1907. No pudimos visitar todo su interior ya que estaba en restauración.


A pocos metros hayamos un gran jardín llamado el " jardín de la Ciudad" y comprobamos que era allí donde estaba gran parte de la gente de la ciudad. Estaba muy animado, con terrazas donde no cabía nadie y un mercadillo de productos típicos del país. Lo pasamos genial tomándonos un helado y sentados al lado del Teatro Nacional de Bulgaria Ivan Vazov fundado 1904, un bonito edificio neoclásico con una fachada preciosa.


Volvimos a dar con la Casa del partido pero esta vez nos acercamos al Palacio Presidencial, escoltado por la guardia con su traje de gala que cada hora realiza el cambio de guardia. Comparte un enorme edificio del siglo XX de estilo soviético con el Hotel Sheraton. Justo enfrente se haya el Museo Nacional de Arqueología que ya a esa hora nos lo encontramos cerrado. El edificio que ocupa es la antigua Gran Mezquita Buyuk Dzhamiya de 1494, su mayor joya es la máscara funeraria de Shipka de la época tracia del siglo V a.C.


El patio de este enorme edificio esconde una preciosa rotonda también conocida como la Iglesia de San Jorge junto a restos de la ciudad romana de Serdica del siglo II. Desde el siglo VI era iglesia católica pero en el XVI se transformo en Mezquita. En su interior vimos varios frescos medievales. 



Salimos por una puerta lateral y dimos con la Iglesia Ortodoxa de Sveta Nedelya que cuenta con una historia llena de reformas, pues ha sufrido desde terremotos hasta atentados desde el siglo X.  Detrás de la iglesia nos encontramos con el Monumento a Sveta Sofia, una estatua de reciente construcción hecha de cobre y bronce. Muy cerca se encuentra la Facultad de Teología que hoy alberga el Museo Nacional Eclesiástico, un precioso edificio construido en los años 20.


En el Bulevar Knyaginya Mariya Luiza, nos encontramos con obras de excavaciones arqueológicas ya que se han encontrado numerosos restos de una antigua civilización. Continuamos hasta la Mezquita Banya Bashi, el único lugar de culto musulmán en Sofía. Su diseño cúbico está coronado por un tambor octogonal que sostiene una impresionante cúpula de quince metros de diámetro. Junto a esta mezquita se encuentran los baños minerales públicos de Sofia, un edificio coronado por tres cúpulas y cuya fachada está decorada con azulejos art nouveau. Otro de los edificios religiosos de la zona es la Iglesia Ortodoxa Santísima Trinidad.



Cruzando el bulevar no encontramos con el Mercado Central, un edificio de principios de siglo XX con dos plantas repletas de puestos de comida, ropa y joyas. El pórtico de la entrada, de art nouveau, está adornado con el escudo de armas de Sofá y coronado con un reloj de tres esferas. Aprovechamos para picar algo antes de despedirnos de la ciudad y de paso descansar después de tanta caminata. De vuelta a nuestro hotel vimos la Sinagoga Central, una de las mayores de Europa.


Aquí terminamos con nuestro viaje por Bulgaria y Macedonia dos países que os recomendamos visitar pues esconden grandes tesoros por descubrir y lo mejor con un reducido número de turistas y un viaje que se ajusta a cualquier bolsillo

8/08/2013

Monasterio de Rila

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Hoy tocaba visitar uno de los lugares más impresionantes de toda Bulgaria, el Monasterio de Rila pero tras un copioso desayuno no era plan de coger el coche así que dimos un paseo por la ciudad de Dupnitsa. La ciudad no tiene mucho que ofrecer, pero para pasear y ver algún que otro monumento no está mal. El hotel que tanto nos costó conseguir la noche anterior se encontraba en pleno centro y estos monumentos se situaban a menos de 700 metros.



Nos encontrábamos a tan solo 40 minutos del plato fuerte del viaje, íbamos muy ilusionados por conocerlo.
El monasterio de Rila, patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se fundó en la primera mitad del siglo X y su historia está relacionada con el primer hermitaño búlgaro, San Juan de Rila, que tras establecerse en la zona se dedicó al ayuno y la oración. A través de los siglos el monasterio ha sido centro espiritual, educativo y cultural de Bulgaria.
El monasterio original se construyó cerca de la cueva en la que residió el santo pero el monasterio que visitamos hoy en día data del siglo XIX aunque el edificio más antiguo es la Torre Jreliyova, construida en el siglo XIV. Esta torre fue la fortaleza del monasterio y vivienda de los monjes en tiempos de guerra. En la última planta se puede visitar la capilla de la Transfiguración de Dios, pero la torre sólo está abierta al público durante el verano.
Aparcamos en el parking que se encuentra en la misma puerta y después de pagar a un chico que se refugiaba en una taquilla por las bajas temperaturas que hacía a esas horas.
Nada mas atravesar la puerta uno comprueba el porque de este lugar..


Al atravesar la puerta descubrimos un patio con una estructura central rodeado por edificios de cuatro pisos de altura con centenares de arcos decorados. Una imagen difícil de olvidar y como no, con cámara en mano nos acercamos a la Iglesia de la Natividad en donde sus atractivos principales son sus murales, las reliquias y el iconostasio. Su interior es espectacular, no se permite realizar fotos pero todo lo que hemos visto lo tenemos bien grabado en la memoria. Con las fotos del exterior ya os podréis hacer una idea de la maravilla que nos esperaba en el interior.


El exterior de la Iglesia de la Natividad también es de gran belleza, posee cinco cúpulas bizantinas y junto a los murales y arcos hacen una perfecta combinación de colores. Paseábamos sin prisas y cada varios metros parábamos para sacarnos algunas fotos. Se puede hacer varias visitas como al museo del tesoro, el museo agrícola e incluso la antigua cocina del monasterio.


Está considerado como el segundo templo de la Iglesia Ortodoxa después del Monte Atos en Grecia, monasterio que tenemos en nuestra lista de lugares a visitar. Tengo que decir que después de nuestro viaje a Rumania (2009) y tras la visita de Moscú y San Petersburgo (2011) soy un admirador incondicional de estas maravillosas iglesias ortodoxas. Son espectaculares!!! 


Después de salir por una de sus puertas y regresar al patio central tuvimos una perfecta instantánea de la Torre Jreliyova construida en piedra en el siglo XIV. Como ya os he comentado, se puede visitar la última planta pero sólo en verano. En la actualidad viven un número de monjes muy inferior al que vivía en sus inicios. Como curiosidad, ofrecen la posibilidad de alojarse, como en muchos de los monasterios de Bulgaria. Tiene que ser toda una experiencia alojarse en un monasterio y más en este fantástico lugar. No nos encontramos con mas de 10 visitantes en todo el recinto lo que hacía una visita aún con mas encanto.


Empezaron a caer unas gotas y nos refugiamos en los arcos de la Iglesia, cosa que aprovechamos para hacer balance de lo que habíamos visto y seguir disfrutando de los frescos del exterior de la iglesia fijándonos en todos los detalles. Fueron 20 minutos que pasamos boquiabiertos.


Cuando vimos la hora que era nos sorprendió, pues llevábamos mas de dos horas en el monasterio y el tiempo se nos había pasado volando. Así que sacamos las últimas instantáneas antes de despedirnos de este hermoso monumento.

Continuamos nuestro camino hasta llegar a Blagoevgrad. Esta ciudad está situada a unos 100 kilómetros de Sofía y a unos 40 de Rila. Su rica historia se remonta a la época neolítica y tanto los tracios como los romanos y los eslavos se asentaron en este lugar haciendo florecer la vida en esta región. Luego se unieron al Estado Búlgaro que cayó bajo el dominio Otomano durante cinco siglos.


A finales del siglo XV, cerca de las aguas termales, surgió la ciudad actual, en donde la población era mayoritariamente musulmana. Hoy en día es una ciudad universitaria y sus mayores atractivos son el barrio de Varosha con sus casas tradicionales muy bien restauradas y la iglesia de Santa María que alberga pinturas murales de los maestros de la escuela de Bansko. Tras el almuerzo nos dirigimos a Rila. Después de pasear por los lugares de mayor interés nos decidimos por comer en una mexana. Todo un acierto, espectacular comida y muy buen servicio.


Eran casi las tres de la tarde y nos quedaban 3 horas y media para pasar nuestra primera noche en Macedonia, teníamos que cruzar la frontera y llegar hasta la ciudad de Bítola. Pero eso lo contaremos en el siguiente post.

7/19/2013

Veliko Tarnovo y sus alrededores.

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Comenzamos el día visitando el Monasterio Shipchenski que se encuentra a las afueras de la ciudad de Shipka. Como podéis ver es una hermosa iglesia ortodoxa cuyos fondos para su construcción fueron donados por el pueblo ruso mientras que los habitantes de Shipka donaron la tierra en donde se ubica. La idea de su construcción del diplomático ruso conde Ignatiev y de la madre del general Skobelev.



Su construcción comenzó en 1885 y terminó en 1902 cuando se pintó el templo principal del monasterio. En 1934 el gobierno soviético le cedió el monasterio a Bulgaria y desde 1970 la iglesia fue declarada monumento arquitectónico. Hoy en día el Monasterio Shipchnski forma parte del parque-museo "Shipka-Buzludzha"



La forma arquitectónica de la iglesia tiene una cruz, una nave cuadrada y tres ábsides. Esta ricamente ornamentada y su entrada es gratuita. En las paredes de la iglesia y en las galerías de fuera hay 34 losas de mármol con los nombres de los oficiales y de los rebeldes que murieron en la guerra Ruso-Turca de 1877-1878, cuyas batallas más crueles ocurrieron en el Paso de Shipka. La parte occidental de la iglesia tiene una torre-campanario con un número total de 17 campanas en donde la más grande pesa 1643 kilos (nada más y nada menos)



El monasterio está en funcionamiento por lo que podemos ver en él a los monjes que viven aquí sin embargo aquí no hay alojamiento para los visitantes como sí ocurre en otros muchos monasterios. La visita vale la pena y más cuando nos pilla de camino. Hacía bastante frío, tan que comenzó a nevar (toda una experiencia para unos canarios)




Continuamos nuestro camino en carretera por la E65 y como podéis comprobar el paisaje era totalmente invernal, con tanta nieve y sin cadenas tuvimos que reducir bastante la velocidad para no tener ningún percance lo que nos dio tiempo para observar este precioso paisaje, tan distinto al de nuestra tierra.




Nuestra siguiente parada en el camino fue la ciudad de Tryavna, situada en la parte central de Bulgaria, a la misma distancia de Sofía que de Varna, unos 250 kilómetros más o menos. Está situada a unos 440 metros de altitud, en las faldas de la pendiente norte de Stara Planina en el valle del río que da nombre a la ciudad. Según los datos históricos las tribus tracias se asentaron en los alrededores de la ciudad, entre los siglos XVIII y XIX la ciudad se convirtió en un centro cultural y artesanal y durante la época del Renacimiento aquí se fundó la Escuela de Arte de Tryavna. Hoy en día esta pequeña ciudad sigue manteniendo su espíritu renacentista. Las casas construidas durante este período tiene un diseño arquitectónico propio con plantas bajas con formas irregulares donde se instalaban los artesanos y comerciantes. Las plantas superiores tiene las ventanas ornamentadas con molduras de madera y los tejados están cubiertos con losas trabajadas.





Desde la plaza principal del pueblo se puede contemplar la Torre del reloj que data de 1814 con una altura de 21 metros. Al lado de la torre se encuentra el puente antiguo y al otro lado de la plaza podemos visitar el Shkoloto, o lo que es lo mismo, la vieja escuela en donde se puede ver cómo se llevaba el proceso de aprendizaje desde 1839 año de su inauguración. En la exposición del museo se pueden ver textos escolares, manuales, certificados, una interesante colección de relojes de distintas épocas y y una colección de pinturas del artista Dimitar Kazakov. En frente de este edificio se encuentra la Iglesia del Arcángel San Miguel fundada en el siglo XII y reconstruida en 1821. Son muy interesantes el iconostasio tallado y los frescos de esta preciosa iglesia. Muy cerca se encuentra la Iglesia de San Arcángel Gabriel que también data del siglo XII. Los logros de la escuela de arte de Tryavna en la casa Daskalova y en la Slaveikova, hoy convertidas en museos.




Antes de terminar con la visita decidimos parar a comer en la misma plaza principal, junto a la Torre del reloj, en una preciosa Mexana junto a la chiminea. Pedimos platos típicos como la tarator (una sopa fría de pepino y yogur que nos encantó, si queréis ver la receta Déborah la tiene publicada en su blog), queso gratinado con tomate, una olla con salchichas, verduras, huevo y queso y unas papas al estilo de Tryavna. Todo un banquete en un lugar idílico. 



Continuamos hacia nuestra última parada del día, Veliko Tarnovo, una hermosa ciudad situada al norte del país y que es el centro administrativo de la región. La ciudad está situada a orillas del río Yanta a unos 240 kilómetros de la capital, Sofía. Se encuentra en una encrucijada de muchas conexiones comerciales lo que impulsó su desarrollo económico y cultural desde la antigüedad hasta nuestros días. Veliko Tarnovo es una de las ciudades más antiguas del país, su historia se remonta a más de cinco milenios como demuestran las excavaciones arqueológicas. En 1185 la ciudad fue declarada capital del estado búlgaro por los hermanos Asen y Petar, quienes declararon el fin del dominio bizantino que duró 167 años. 
Teníamos toda la tarde por delante y como nuestro hotel estaba muy bien situado para conocer las reliquias de esta hermosa ciudad salimos a dar una vuelta y a ver qué nos ofrecía la antigua capital búlgara.


En la parte antigua de la ciudad se sitúan la mayor parte de los monumentos a visitar como los museos locales, las iglesias, el mercado de artesanía y la casas señoriales del siglo XIX como la Sarafkina o la casa del monito, que recibe su nombre por una pequeña estatua de un mono que hay en su fachada. Esta ciudad ha sido nombrada capital del turismo cultural de los Balcanes y varias veces ha ganado el premio a la ciudad más bella de Bulgaria y no es de extrañar por sus impresionantes casas que cuelgan del risco que da al río, por su rica historia y patrimonio, por su gastronomía.




A la mañana siguiente fuimos a uno de los platos fuertes de Veliko Tarnovo, el Museo y Reserva arquitectónica de Tsarevest, situado en una colina muy cerca de nuestro hotel. La colina ha estado habitada desde el tercer milenio antes de Cristo y entre los siglos V y VII en este territorio se situaba la mayor ciudad del Imperio Bizantino. En el siglo XII comienza la construcción de la fortaleza que se conserva hoy en día. El muro tiene 1100 metros de longitud, 3,40 de ancho y más de 10 de alto. Tiene tres puertas de acceso que aún se pueden observar. La puerta principal, protegida por torres, se sitçua en la parte occidental, la segunda, llamada la puerta pequeña, está en la parte noroeste y la puerta Frenkjisarska, está en la parte sudeste de la fortaleza y contaba con un torre de defensa. En la parte central de la fortaleza está el complejo palacial, unos cuantos edificios rodeados por una muralla interna de piedra, dos torres de defensa y dos puertas. Incluye la sala del trono, la iglesia palacial y el reposo real. Después de que Tarnovo fuera proclamada capital del Segundo Reinado Búlgaro, Tsarevest se convirtió en su fortificación principal y sede de la aristocracia. A lo largo de 200 años, la vida política, económica y cultural la convirtieron en una de las mayores ciudades del sudeste europeo y a ésta fortaleza, la más importante de Bulgaria. En la parte norte, sobresale por la colina una roca que cae al vacío sobre el ría Yantra y durante los siglos XI-XIV por aquí arrojaban al vacío a los traidores del estado pero en el siglo XVI se construyó un convento en este lugar.




La restauración de la fortaleza se terminó en 1981 con motivo de la celebración de los 1300 años de la creación del estado búlgaro. Tanto el camino hacia la puerta principal con el portal grande como las imponentes murallas y torres guerreras están totalmente reconstruidas. En la cima de Tsarevest se encuentra la restaurada iglesia patriarcal. Debajo se encuentra el palacio real. Las excavaciones muestran las bases de 470 edificios residenciales, una posada, residencias de la aristocracia, 23 templos y 4 conventos urbanos. Da gusto pasear por esta fortaleza que nos lleva a imaginárnos cómo sería vivir en aquella época. 



Justo debajo podemos visitar el barrio de Asenova, el lugar donde vivían los artesanos y sacerdotes que vivía al lado de la fortaleza y prueba de ello son las numerosas iglesias que nos encontramos a ambos lados del río. En 1913 quedó abandonado por un terremoto que destruyó gran parte del barrio, hoy en día reconstruido.



La Iglesia de los Cuarenta Mártires es un templo ortodoxo búlgaro construido en 1230. Es una basílica rectangular con seis columnas, tres ábsides semicirculares y un atrio separado en el lado oeste de la iglesia. En su interior se almacena símbolos significativos del Imperio Búlgaro como las columnas Omurtag, Asen y de Khan Krum todas sobre el siglo IX.






Cruzamos el río y seguimos en dirección a la iglesia de San Demetrio de Tesalónica, un templo medieval que fue construido en el siglo XII y que ha sufrido varias modificaciones e incluso un terremoto en 1913. La encontramos cerrada pero nos conformamos de sacarle unas fotos desde el exterior.




Volvimos a coger el coche para visitar a tan solo 5 kilómetros la aldea de Arbanasi. Tuvimos la suerte de conocer el Convento de monjas "San Nicola" pues al llegar estaba la puerta cerrada pero en el momento de dar la vuelta salió una monja que amablemente nos invitó a pasar. El monasterio fue fundado en el siglo XIII pero lo que podemos ver es del siglo XVII pues fue arrasado por los otomanos en 1393. Dentro de la capilla hay hermosos frescos murales del siglo XVII. Les dimos las gracias a la monja por invitarnos y dejamos unas monedas para su restauración.




Pero lo mas importante de Arbanasi es la espectacular Iglesia de la Natividad conocida como la Capilla Sixtina de los Balcanes y con razón. Es difícil reconocer la iglesia en su exterior pues no tiene forma de iglesia y parece mas un almacén de cultivo. Gracias que nos acompañaron casi hasta la puerta del recinto y tras pagar la entrada disfrutamos de uno de los mejores tesoros que guarda Bulgaria. Son impresionantes los frescos que cubren paredes y techos de las tres secciones que forman la antigua iglesia, data del siglo XVII y es una parada obligatoria. A nosotros nos encantó.




Seguíamos con la ruta establecida y ahora tocaba visitar el Monasterio Preobrazhenski (de la transfiguración) que se encuentra a 11 kilómetros de Arbanasi. Se sitúa en unos acantilados sobre la orilla del río Yantra y lo pudimos comprobar en el último kilómetro en coche, como estaba la carretera!!
Se calcula que se construyó alrededor del 1360 por la zarina Teodora-Sara y su hijo Ivan Shishman. Aparcamos en la misma puerta y tras atravesar la puerta supimos que nos iba a encantar, estábamos solos y atravesamos el patio hacia la Iglesia de la "Transfiguración de Nuestro Señor" del siglo XIX. 




El interior es toda una joya renacentista del gran pintor búlgaro Zajari Zograf del siglo XIX, repleta de frescos que gracias a una reciente restauración están en perfecto estado. Justo cuando estábamos en el interior apareció un amable sacerdote que nos explicó en un perfecto inglés los distintos usos que se le han dado a este monasterio a lo largo de la historia, como por ejemplo en la guerra Ruso-Turca en la que se convirtió en hospital.




La siguiente parada estaba a unos 100 kilómetros, en nuestro camino hacia Rila una parada que teníamos anotada era conocer el Monasterio de Troyan. Tercer monasterio del país representa un monumento cultural de importancia nacional. Fue fundado en el año 1600 restaurado en 1830, pertenece a la escuela del Renacimiento búlgaro. No se permitía sacar fotos del interior de la iglesia que estaba adornada por unos espectaculares frescos pintados por el mismo pintor que el anterior monasterio. Nos tuvimos que conformar con admirar las pinturas y sacar unas fotos del exterior de la iglesia.





Esta noche no teníamos alojamiento reservado, raro en nosotros. La distancia hasta el monasterio de Rila eran 297 kilómetros y dependiendo el tiempo que nos quedaba hasta oscureciera decidíamos donde dormir. Al final recorrimos 240 kilómetros queríamos empezar el día siguiente lo mas cercano al monasterio. La verdad es que lo pasamos un poco mal pues cayó la noche y no encontrábamos ningún núcleo urbano, y para mas complicaciones en muchos tramos la carretera estaba en obras, con una señalización pésima que en tramos teníamos que invadir el sentido contrario.

Llagamos a la ciudad de Dupnitsa y pasamos la noche en un hotel que anunciaban desde la carretera. Teníamos que descansar pues al siguiente día teníamos el plato fuerte del viaje: "El Monasterio de Rila". Pero eso será en la siguiente publicación.

6/10/2013

Plovdiv y sus alrededores.

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Nuestro vuelo llegó a Sofía sobre las 3 de la tarde y nada mas salir a la sala de espera de la terminal nos encontramos con el representante de Top Rent a Car como nos habían indicado. Firmamos el contrato y después de comprobar el coche pusimos rumbo a nuestro primer destino, la ciudad de Plovdiv. Se encuentra a 1 hora y media de la capital y pronto nos dimos cuenta del mal estado de las carreteras en algunos tramos, algo que nos iba a acompañar durante todo el viaje.
La ciudad de Plovdiv cuenta con 6000 años de historia y por ella han pasado numerosas civilizaciones tales como los tracios, los macedonios, los romanos, los eslavos, los bizantinos, los otomanos, ya podíamos prever que nos encontraríamos con rincones con mucha historia.
El día nos acompañaba, hacía calor y aunque no teníamos nada planeado decidimos salir a descubrir un poco de esta hermosa ciudad. Nuestro hotel está muy cerca del casco antiguo así que dimos un paseo cruzando el río Maritsa hasta llegar al Bulevard Tsar Boris III desde donde comenzamos a ascender.


Las tres colinas sobre las que se asienta el casco antiguo de Plovdiv es un claro ejemplo de tanta cultura milenaria ya que en él podemos encontrar vestigios de muchas de estas culturas. Caminando por sus empedradas y empinadas callejuelas te retrae a épocas pasadas gracias a sus preciosas casas de estilo resurgimiento nacional pintadas de llamativos colores que demuestran la opulencia de la ciudad en épocas pasadas. 


Llegamos a la calle Saborna, que cruza el casco antiguo pasando junto a varias casa-museo hasta llegar a Nebet Tepe. Nuestra primera parada fue la iglesia de los Santos Constantino y Elena. 


Se nos hacía tarde así que continuamos ascendiendo por la calle Saborna sin pararnos a visitar otros de sus monumentos ya que a la mañana siguiente volveríamos. Al final de la calle se llega a Nebet Tepe, el punto más elevado de la ciudad en donde se encuentra el primer asentamiento prehistórico de la ciudad.  Se trata de la antigua ciudad tracia de Eumolpia, uno de los primeros centros urbanos del sureste de Europa, este asentamiento fortificado fue la ciudad más grande de Tracia. Está considerado Patrimonio de la Humanidad y la verdad es que nos sorprendió bastante porque nos encontramos con un montón de gente haciendo botellón sobre las murallas romanas que tienen miles de años de antigüedad. El recinto no está acotado, más bien se encuentra en malas condiciones pero desde allí se pueden ver las vistas más bonitas de la ciudad así que sólo por eso ya merece la visita.


En el camino de bajada nos encontramos con la academia de música, arte y danza de Plovdiv. El coste de mantener las grandes cases de la zona vieja de la ciudad es muy elevado y por ello el gobierno se ha hecho cargo de algunas reconvirtiéndolas en museos o escuelas de arte como en esta ocasión. Llegamos a la plaza Dzhumaya en donde se encuentra la mezquita del mismo nombre y el estadio romano del siglo II que se encuentra bajo la plaza y del que sólo se conservan unas pocas terrazas de mármol y algunas columnas. Pero esas visitas las dejaríamos para el día siguiente. Después de la paliza del viaje tocaba retirarse a descansar ya que estábamos comenzando el viaje.


La mañana siguiente amaneció bastante fría y lluviosa así que con paraguas en mano y bien abrigados nos dispusimos a recorrer la ciudad. Nos acercamos a visitar la iglesia St.Kiril i Metodii donde nos refugiamos de la lluvia.


Volvimos a acceder a  la calle Saborna para visitar por segunda vez  la preciosa Iglesia de los santos Constantino  y Elena. El patio de la iglesia está rodeado por muros de piedra y en su interior se construyeron varios edificios dando un aspecto de monasterio. Este templo ortodoxo, es el más visitado por los turistas y no hay que preguntarse el por qué. Sus muros bellamente ornamentados nos demuestran que este es un edificio que no nos podemos perder. En el interior destacan las pinturas, los iconostatos y el altar en madera tallada.


Continuamos perdiéndonos por unos de los más bellos cascos antiguos de Bulgaria en el que encontramos numerosos ejemplos de casas del siglo XIX de estilo resurgimiento nacional, muchas de ellas construidas para ricos mercaderes con fachadas de vivos colores e interiores que presentan un aspecto opulento.


Muy cerca de la iglesia de los Santos Constantino y Elena se encuentra el Museo Regional Etnográfico de Plovdiv ubicado en la hermosa casa Kuyumdzhiogh. En la exposición se muestra la cultura tradicional de Tracia, Ródope y Srednogorie de la época del Renacimiento búlgaro. Se muestran artículos de la ganadería, la agricultura y la artesanía de la época así como un taller de oro, un alambique para destilar el famoso aceite de rosa y una selección de trajes populares tradicionales, telas y alfombras, instrumentos musicales y objetos ceremoniales.


Justo al lado de la casa-museo se encuentra la puerta Hissar Kapiya, la que un día fue la puerta oriental de la ciudad y y un hermoso ejemplo de los restos de las murallas que aún quedan en pie. Justo al cruzar esta puerta nos encontramos con la hermosa fachada de la casa Georgiadi, una de las más hermosas de la ciudad.


Desde allí nos dirigimos al Teatro romano, un impresionante anfiteatro de mármol del siglo II ubicado  en la ladera que mira la ciudad y los montes Ródope. La zona de los espectadores, que acogía a más de cinco mil espectadores, está dividida en sectores por las escaleras que descienden hacia el escenario en el que se eleva un edificio de varias plantas en el que se conservan inscripciones y estatuas de la época romana.


La Galería Estatal de Bellas Artes muestra una estupenda colección de pinturas búlgara de los siglos XIX y XX en un precioso edificio de estilo neoclásico que antiguamente se utilizaba como una escuela. Continuamos bajando la calle hasta llegar a la Iglesia Sveta Bogoroditsa , una imponente construcción de piedra con un campanario rosa y azul que fue añadido posteriormente. Unas columnas marcan el camino hacia el iconostasio de la iglesia que se hizo de talla en madera y dorados y en sus murales aparecen santos ortodoxos búlgaros y líderes del movimiento de liberación.


Llegamos de nuevo a la plaza en la que se encuentra la Mezquita Dzhumaya, el principal templo musulmán de la ciudad. Fue construida sobre las ruinas de la catedral después de la conquista de los otomanos. Es uno de los edificios religiosos otomanos más antiguos de los Balcanes y una de las mezquitas más grandes. Este impresionante edificio rectangular muestra influencias de la arquitectura bizantina y búlgara. Tiene nueve cúpulas recubiertas de plomo y en la esquina noroeste de su fachada se levanta el alminar, decorado con una rejilla diagonal cuadrada de ladrillos rojos sobre un fondo blanco. El interior está decorado con frescos murales de adornos florales en tonos blancos, azules y rojos.


A media mañana partimos hacia el Monasterio de Bachkovo a unos 30 kilómetros de la ciudad. El monasterio se encuentra situado en el extremo sur del pueblo de Bachkovo, a los pies de la boscosa ladera de los Montes Ródope. Tras aparcar muy cerca de la entrada subimos por el camino que nos llevaría hasta el monasterio rodeados de pequeños puestos que vendían de todo, desde comida y bebidas hasta recuerdos como objetos típicos de cerámica o de madera.
El monasterio fue fundado en 1083 por los hermanos Bakouriani, de origen georgiano y comandantes del ejército bizantino. En los siglos sucesivos se fueron añadiendo nuevas construcciones y ampliando el recinto hasta llegar a convertirse en lo que vemos hoy en día.


En el interior está prohibido sacar fotografías pero desde la puerta de entrada sacamos alguna que otra para que se viera reflejada la grandiosidad del lugar. Tras cruzar la entrada principal nos encontramos con la iglesia de Sveta Bogoroditsa adornada con preciosos frescos. En su interior destaca el Iconostasio dorado con una decoración recargada. Justo en frente de la entrada a esta iglesia nos encontramos con una puerta que conduce a otro patio en donde se encuentra la Iglesia de Sveti Nikola con frescos tan importantes como el de su pórtico que representa el juicio final.


Después de comer algo rápido en los puestos que hay en la salida nos dirigimos a la Fortaleza de Asenova, a unos diez minutos desde aquí. La Fortaleza está situada sobre un pico rocoso que se alza a la orilla izquierda del río Asenitsa. El macizo natural rocoso sobre el que se ubica tiene acantilados casi verticales sobre el río y queda inaccesible por sus tres lados lo que hacen un lugar única por su ubicación estratégica y la defensa natural de la zona. Los tracios construyeron una primera fortificación en el s.V a.C. pero los romanos y los bizantinos también construyeron sus fortificaciones en el lugar. Hoy en día sólo quedan restos de estas fortificaciones además de la iglesia medieval de Santa María de Petrich. No se sabe por qué se destruyó hasta sus cimientos la fortaleza medieval pero se dejó intacta esta iglesia.


La primera planta del edificio fue usada probablemente como osario y es la segunda planta la que alberga la iglesia en sí, con pinturas murales del s.XIII. El templo es uno de los primeros en la ortodoxia oriental que tiene una torre que sirve como campanario o como torre de vigilancia. Precisamente la iglesia es la principal atracción de la Fortaleza Asenova aunque nosotros la encontramos bastante abandonada. 
Hay un aparcamiento justo pasada la curva en la que se encuentra la fortaleza. La construcción da una imagen clara de las fortificaciones medievales . El acceso a la iglesia y a las ruinas del castillo feudal se hace por un estrecho sendero en el lado izquierdo, donde se conservan muros de hasta tres metros de anchura y dos o tres de altura además de diversas réplicas de armas de la época.


Ya tocaba poner rumbo a la ciudad de Stara Zagora que se encuentra a 93 km de la fortaleza. Llegamos casi de noche así que después de una ducha nos fuimos a cenar al restaurante del propio hotel. Una cena fantástica en el mejor hotel de todo el viaje. A la mañana siguiente nos esperaba una buena ruta, pero eso será en la siguiente publicación.