3/13/2017

Cuatro días en Edimburgo.

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Edimburgo es una pequeña ciudad que tiene mucho que ofrecer. Es perfecta para una escapada de un par de días  y más cuando tenemos vuelo directo desde Gran Canaria. En poco más de de cinco horas te plantas en esta famosa ciudad escocesa.
Esta vez viajamos con la madre y la hermana de Deborah y nos fuimos de sábado a martes. Nos encanta el frío así que lo visitamos en el mes de enero. Compramos los billetes con Ryanair (62€ por persona) y para el alojamiento volvimos a confiar en Airbnb. Alquilamos un pequeño apartamento muy cerca de la Royal Mile por lo que pudimos visitar todos lo puntos de interés de la ciudad sin necesidad del trasporte público. El apartamento nos costó 237€ las tres noches.
Llegamos el domingo por la tarde (aunque como oscurece bastante temprano ya era de noche) A la salida del aeropuerto nos dirigimos a la parada de guaguas de Airlink 100 City Centre. Nuestra parada era la última del recorrido, en la estación de tren (Waverley Bridge) Compramos el billete de ida vuelta en la taquilla, justo antes de subir a la guagua, por 6 libras por persona. Este recorrido suele tardar una media hora, dependiendo del tráfico. Desde allí tardamos unos diez minutos a pie hasta el apartamento. Tras instalarnos nos acercamos a un súper cercano para comprar provisiones y nos fuimos a descansar porque los siguientes días iban a estar repletos de visitas.

Con las pilas cargadas comenzamos la mañana subiendo al Calton Hill, una colina en donde se pueden visitar varios monumentos y desde donde se obtienen unas vistas fantásticas de la ciudad. Desde aquí bajamos a Princes Street, una de las principales calles de la ciudad, en donde se encuentran edificios preciosos como el emblemático Hotel Balmoral, monumentos como el de Scott, la Galería Nacional de Escocia numerosas tiendas y preciosos jardines. Recorrimos casi toda la calle pero volvimos sobre nuestros pasos hasta el Balmoral para cruzar el puente de North Brige para llegar a la Royal Mile ya que teníamos reservada plaza en el free walking tour a las 11. 



Es un tour muy recomendable, se hace en español y pagas en función de tu satisfacción. Es perfecto para conocer buena parte de la historia de la ciudad y tener un primer contacto con los monumentos a visitar. El tour dura unas dos horas y media y en él recorres los puntos de mayor interés de la Old Town de Edimburgo. Es muy recomendable.



El tour terminó a medio día por lo que decidimos volver a bajar a la zona de Princess Street para comer algo antes de seguir recorriendo esta parte de la ciudad. Hay que tener en cuenta que al ser invierno oscurece muy pronto por lo que no nos podíamos entretener mucho, picaríamos algo de comida rápida y en marcha. Desde la Scottish National Gallery visitamos otro tramo de los jardines de esta calle en donde se encuentra la preciosa casita del jardinero y unas vistas fantásticas del castillo desde la fuente de Ross. Al final de la calle, en la esquina con Lothian Road verás las iglesias de St John y St Cuthbert, además del Caledonian Hotel, de arenisca roja. Es el momento de adentrarnos en la parte más tranquila de la New Town, lejos de la zona más turística. Continuamos para llegar a la señorial Charlotte Square. Alrededor de la plaza se levantan elegantes construcciones propias de la zona, como The Georgian House, una casa-museo que permite descubrir la arquitectura de la zona e imaginar la opulenta vida allí unos siglos atrás.



Nos dirigiremos a George Street, la más exclusiva de las tres avenidas(Queen Street, George Street, Princes Street).Uno de los edificios más emblemáticos es The Dome, situado casi al final de la calle. Lo reconoceremos por sus imponentes columnas y su fachada de estilo neoclásico. Al final de George Street verás aparecer St Andrew Square, la plaza del este, dominada por el monumento a Melville. Ya se nos hacía de noche así que volvimos al apartamento para preparar la cena y descansar para el día siguiente.


Nuestro segundo día completo en esta hermosa ciudad lo dedicamos a la Old Town, volvimos a recorrer muchos de los lugares que visitamos el día anterior en el tour a pie pero merecía la pena para poder dedicarle algo más de tiempo a estos emblemáticos rincones y poder entrar en iglesias o museos que nos quedaron pendientes. Comenzamos subiendo por la Royal Mile hasta la catedral de de St Giles, donde el predicador John Knox estableció la iglesia presbiteriana escocesa. La entrada es gratuita y el interior merece una visita. A la salida nos encontramos con la estatua del filósofo David Hume. Volviendo a la Royal Mile podemos entrar en The Hub, una antigua iglesia gótica que hoy en día sirve de sede para el Edinburgh International Festival, además de contar con una frecuentada cafetería. Más adelante encontraremos distintos museos, como el Scotch Whisky Experience, un ameno recorrido por el proceso de elaboración del whisky, o la Camera Obscura and the World of Illusions. Llegamos al conocido Castillo de Edimburgo. Desde la explanada que hay delante se puede observar gran parte de la ciudad. La entrada cuesta 16´50 libras y pude llevarnos entre dos y tres horas así que después de mucho leer decidimos no visitarlo y disfrutar paseando por los callejones, conocidos como closes, algunos recompensan con vistas del centro, otros te llevarán a tranquilas plazoletas escondidas entre los edificios… 



En las closes radica gran parte del encanto de la Old Town. Algunos de los más especiales de este tramo son Riddle’s Court y Lady Stair’s Close, que te conducirá al Museo de los Escritores. Continuamos hasta Victoria Street, con sus fachadas de colores y sus tiendas independientes, es una de las calles más pintorescas de Edimburgo. Desde aquí volvimos a acercarnos al pintoresco cementerio de Gregarias a cuya salida se encuentra l estatua de Bobby, un perrito que, según se dice, durante años veló fielmente la tumba de su amo en este mismo lugar.
Toca visitar un museo gratuito, el National Museum of Scotland, en Chambers St. Las extensas colecciones de historia, naturaleza y ciencia permiten deambular por las distintas plantas durante horas, pero, si dispones de poco tiempo, da un paseo por la primera planta, donde encontrarás la figura disecada de la oveja Dolly, y coge el ascensor para subir a la Rooftop Terrace, una fantástica terraza panorámica desde donde contemplarás la ciudad a vista de pájaro. Después de esta visita continuamos hacia Grassmarket, dominada por un paseo y una plaza peatonal repletos de bares y restaurantes. Es un rincón tranquilo y con una oferta de ocio muy variada, pero esconde una historia macabra, pues antaño era un escenario de ejecución pública y, hasta 1784, muchos presos murieron ahorcados aquí por delitos o acusaciones de brujería. 



Tras el almuerzo en uno de los restaurantes de Grassmarket es momento de explorar Canongate, el extremo sur de esta histórica avenida. Las closes siguen abriéndose entre los antiguos edificios de piedra, con el encanto añadido de que, en este tramo, algunas esconden sorprendentes jardines. Detente en Trunks Close, Tweeddale Court o Chessel’s Court. Aquí también encontrarás la iglesia de Canongate, en cuyo cementerio está enterrado el economista y filósofo Adam Smith.
Casi al final de la Royal Mile, a mano izquierda, te esperan dos de los callejones más cautivadores: White Horse Close y Dunbar’s Close. El primero se abre a un pintoresco patio de vecinos; el segundo desemboca en unos idílicos jardines al estilo del siglo XVII.
Al final de la Royal Mile se encuentran dos edificios emblemáticos: el Parlamento escocés, diseñado por el arquitecto catalán Enric Miralles y el palacio de Holyroodhouse, que data de 1128 y a lo largo de los siglos ha servido como residencia a los reyes y reinas de Escocia. 


Después de tanto caminar estábamos agotados por o que volvimos al apartamento para descansar antes de salir a cenar en nuestra última noche en Escocia. Al día siguiente cogeríamos de nuevo la guagua para irnos al aeropuerto y regresar a casa.
Aquí tenéis el vídeo resumen de esta escapada. 

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