6/07/2016

Escapada a Roma en familia.

EN 1 comentario



El pasado Octubre, uniendo unos días libres, no desaprovechamos la oportunidad de visitar por segunda vez la ciudad eterna, Roma, pero esta vez acompañado de una representación de la familia de Deborah. Su madre siempre ha tenido la ilusión de conocer esta hermosa ciudad y siguiendo mi consejo de "No dejes para el mañana lo puedas disfrutar hoy, viaja" no dudó ni un minuto en apuntarse al viaje junto con mi cuñada Seneida y su tía Concha. Nosotros solo pasaríamos cuatro días pero ellas disfrutarían de toda una semana. 
Compramos los billetes con Ryanair con escala en Madrid por 182€ y para el alojamiento volvimos a confiar en Airbnb, que ya lo habíamos probado en nuestra semana por Eslovenia. Un piso enorme con dos habitaciones (una habitación con cama de matrimonio, otra con dos camas), un amplio salón con sofá cama, baño y una cocina con todo lo necesario. 


Su ubicación también es un punto a su favor pues aunque no está en pleno centro tiene la estación principal de Roma (Termini) a un paseo de 10 minutos y una parada de metro (Vittorio Emanuele) a tan solo 5 minutos. En el barrio pudimos encontrar todo lo que necesitábamos (supermercados, panadería, restaurantes, etc). El precio por 7 noches fue 669€ lo que por 95€ la noche los cinco dispondríamos de todo lo necesario para descansar después de un día de grandes caminatas.
Nuestro vuelo fue a primera hora y sobre las 12 de la mañana ya estábamos en el piso, nos instalamos y después de comer algo nos pusimos en marcha. 


La tarde la aprovechamos al máximo ya que tuvimos tiempo de visitar la Basílica de Santa María Maggiore, la Piazza della Repubblica con la iglesia de Santa María de los Ángeles. Continuamos hacia Santa Maria della Vittoria, junto a la fuente de Moisés, pasamos por la Piazza della Quattro Fontane y llegamos a la Plaza del Quirinale en donde se encuentra la residencia del presidente de la república y en donde cada día a las 15:00 se hace el cambio de guardia. La siguiente parada fue la Fontana de Trevi (que está en restauración) y caminamos hacia la Piazza Barberini en cuyo centro se encuentra la preciosa Fontana del Tritone, de Bernini. Para terminar el día nos acercamos a la Piazza de Spagna con su célebre escalinata y su iglesia, Trinita di Monti. De allí caminamos a la Piazza del Popolo para coger el metro pero antes visitamos sus iglesias y contemplamos el obelisco egipcio que se encuentra en medio de la plaza. No esta mal para una tarde, no??


Nuestro primer día completo en Roma comenzó visitando el monumento más emblemático de la ciudad, el Coliseo. Nos acercamos al arco de Constantino y decimos acercarnos a la basílica de San Pietro in Vincoli en donde se encuentra el famoso Moisés de Miguel Ángel. De vuelta al Coliseo  visitamos el Mercado de Trajano, el Foro Romano y la iglesia de Il Gesú hasta llegar al monumento nacional a Vittorio Emanuele II, situado en la Piazza Venezia. Para terminar la mañana nos acercamos a la plaza del Campidoglio, en donde se encuentran los museos capitalinos y la famosa loba que amamantó a Rómulo y Remo, pero antes visitamos la basílica de Santa María en Aracoeli. Desde la parte trasera del Campidoglio hay unas vistas fantásticas del Foro romano y después de tomar varias fotos volvimos al Coliseo para coger el metro y volver a la casa para comer y descansar.


Por la tarde nos acercamos a la basílica de San Juan de Letrán (Basílica di San Giovanni in Laterano), la más importante de las cuatro basílicas mayores que hay en Roma además de ser la catedral de la ciudad. Al salir de la basílica, si vas a mano izquierda y cruzas te encuentras con la Escalera Santa por la que Jesús subió en viernes santo para ser juzgado. De aquí nos fuimos a ver el Circo Massimo que nos queda de camino hacia la Iglesia de Santa María in Cosmedin, muy conocida ya que en su pórtico se encuentra la Boca de la Verdad. Nos fuimos dando un paseo por la orilla del río hasta llegar a la isla tiberina y tras visitarla paseamos mientras se hacía de noche hasta el Coliseo viendo algunos monumentos iluminados.


A la mañana siguiente decidimos volver a la Piazza de Spagna para ver la famosa escalinata sin tantísimos turistas y después de pasear por la zona y enfilar por una de las calles comerciales más exclusivas de la ciudad nos acercamos al Palazzo Montecitorio para luego llegar a la Piazza Colonna rodeada de palacios y en cuyo centro se encuentra una imponente columna de mármol. Muy cerca se encuentra la Piazza di Pietra con el templo de Adriano. Entramos en la Iglesia de San Ignacio de Loyola y luego llegamos al Panteón de Agripa en cuyo interior se encuentran numerosas tumbas de reyes de Italia e incluso la tumba de Rafael. Al lado se encuentra la Piazza della Minerva con el elefantino, un obelisco cuya base es un elefante y la basílica de Santa María Sopra Minerva. Desde allí nos acercamos a la Piazza Navona en la que, en el centro, podemos ver la fuente de los cuatro ríos de Bernini. Seguimos hasta el Campo dei Fiori, un mercadillo en el que se puede encontrar muchos productos típicos de la gastronomía italiana y en donde paramos a tomar algo.


Ya se acercaba la hora de comer así que nos acercamos al animado barrio del Trastevere en donde merece la pena callejear para contemplar su típica arquitectura y en donde paramos para comer en una de sus animadas terrazas. Después de comer visitamos la iglesia de Santa María in Trastevere, cuyo interior es impresionante (como ocurre en la mayoría de las iglesias y basílicas de Roma) Desde Trastevere nos fuimos tanto un paseo hasta el castillo de Sant Angelo, situado a la orilla del río Tíber y muy cerca de nuestra siguiente visita, el Vaticano, en donde pasamos el resto del día.


A Deborah y a mí sólo nos quedaba la mañana para disfrutar de la ciudad eterna ya que nuestro vuelo salía esa misma tarde (el resto de la familia disfrutaría del resto de la semana en Roma) Decidimos ir a las catacumbas que hay a las afueras de la ciudad por lo que nos acercamos a San Juan en Laterano ya que desde ahí salían los buses que nos podían acercar. Estuvimos más de una hora esperando y cuando llegó el bus estaba tan lleno de gente que fue imposible pillarlo por lo que decidimos dejarlo para la próxima visita y acercarnos a la zona que más nos gusta de Roma, el Coliseo. Aquí nos despedimos a lo grande de la ciudad y nos quedamos con más ganas de volver para seguir descubriendo los miles de rincones cargados de historia que tiene la ciudad.

1 comentario:

  1. Nosotros en noviembre también volvimos por segunda vez a Roma, pero esta vez con mis padres y mi suegra... pero nos dio tiempo a ver tantas cosas como a vosotros...

    ResponderEliminar