11/09/2012

Bérgamo, Milán y regreso a casa.

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Ya se acercaba el final de nuestro viaje pero antes teníamos todo el domingo para visitar Bérgamo y Milán. Nuestro hotel se encontraba a poco mas de una hora de Bérgamo y decidimos aparcar lo más cerca del funicular que conecta la ciudad baja con la alta. Así que dejamos el coche en los aparcamientos situados en la Viale Vittorio Emanuelle II, muy recomendable pues solo esta a 500 metros del funicular y nos dejaba justo en la Piazza Mercato Delle Scarpe.


La ciudad de Bergamo está claramente dividida en dos zonas. La parte alta es la antigua ciudad medieval delimitada por los bastiones de las murallas Venetas. Esta parte, marcada por un gran desnivel, se conserva en perfecto estado gracias a su callejuelas, su adoquinado de piedra (no apto para tacones) y los numerosos monumentos que puedes admirar. La parte baja es la zona más moderna y es donde se concentran todos los servicios y las ofertas culturales de la ciudad. 
Tras el aparcamiento en un parking de la zona baja de la ciudad nos dirigimos al funicular para subir a la zona alta.


Caminamos por la Vía Gombito para acercarnos a la zona en donde se encuentran los principales atractivos de esta ciudad, la Piazza Vecchia. Esta preciosa plaza medieval está situada en el centro de la parte antigua en donde se concentran monumentos tan importantes como la Torre Cívica y el Palazzo della Regione adornado con una estatua del león de Venecia, también conocido con el Campanone ya que todas las noches a las diez da cien repiques de campana para recordar el toque de queda. En esta plaza también se encuentra la Domus Suardorum, que hoy acoge la universidad.


Los porches del Palazzo della Regione llevan a la piazza del Duomo.


Otra preciosa plaza en donde se concentran monumentos tan importantes como la Catedral de Santa María la Maggiore, la capilla Colleoni y el Baptisterio.
El Duomo es uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Se ha conservado su estructura románica y el exterior austero de la basílica contrasta con el interior barroco en el que se combinan mármoles de varios tonos y maderas preciosas. Esta es una de las visitas que más nos sorprendió en este viaje.


Al lado del Duomo se encuentra la Capilla Colleoni del siglo XV construida como mausoleo para albergar los restos del capitán Colleoni y de su hija. Es una verdadera obra de arte arquitectónica del renacimiento lombardo.


Otro edificio que encontramos en esta plaza fue el Baptisterio, con planta octogonal, está rodeado por mármosl rojo de Verona y adornado con columnas y estatuas que representan la Virtudes.


Tras estas visitas caminamos por las empinadas callejuelas para sumergirnos en el ambiente dominical. Entramos en una suculenta panadería-pizzería que nos cautivó desde el escaparate. No pudimos resistir la tentación de probar algunas de sus pizzas que se venden en porciones al peso (algo caras pero merece la pena)


Tras la comida nos dirigimos a Milán, nuestra última visita antes de volver a casa. Una de las ciudades más cosmopolita y estilosa de toda Italia, centro de moda, financias y negocios.


Cuando llegamos a esta gran ciudad nos encontramos con muchas calles cortadas por una carrera popular por lo que aparcamos bastante alejados del centro y nos movimos en metro. Nos paramos en la Piazza del Duomo y allí comenzamos nuestro recorrido.
Lo más destacado de esta grandísima plaza es el Duomo, la tercera catedral más grande del mundo. Está hecha totalmente de mármol con inmensas estatuas, arcos, columnas y pináculos. Tardaron quinientos años en construirla y en su fachada se mezclan numerosos estilos, desde el gótico hasta el neoclásico. Lo más destacado es su tejado con numerosas agujas, estatuas y gárgolas al que se puede acceder (previo pago) para admirar las vistas de la ciudad desde las alturas. El interior no nos sorprendió tanto como el de Bergamo, quizás porque el exterior te impacta tanto que el interior no nos cautivó.


Desde la Piazza del Duomo accedimos a la impresionante Galería Vittorio Emanuele II, una galería comercial diseñada en el siglo XIX. Se construyó para comunicar dos de las plazas más bellas de milán, el Duomo y la Scala y es uno de los lugares más populares de la ciudad por sus tiendas de lujos, librerías, restaurantes y cafés. Val la pena acercarse aunque sólo sea para contemplar su belleza arquitectónica, diseñada con forma de cruz y cubierta con cúpulas de cristal. Además, no te puedes ir de allí sin pisarle los testículos al toro que se encuentra en el mosaico bajo la cúpula central para que te traiga suerte.


Salimos a la Piazza alla Scala, dominada por el teatro alla Scala, uno de los teatros más famosos del mundo, y por el palacio Marino, actualmente sede del ayuntamiento de la ciudad.


Por la Via Giuseppe Mengoni encontramos la Piazza Carlo Cattaneo y regresamos hacia la Piazza Duomo para buscar algún local para comer. Por el camino visitamos la  Via di Mercanti y la Piazza dei Mercanti rodeada de varios Palazzos como el della Ragione, el delle Scuole Palatine  y la Logia degli Osii. Todos construidos entre los siglos XIII al XVII y solo se encuentra a 50 metros de la Piazza del Duomo, un magnifico lugar para descansar un poco de las calles llenas de visitantes.


Tras el almuerzo nos dirigimos al Castelo y para ello recorrimos la gran Via Dante con su Piazza. Otra calle llena de Palazzos y edificios con estilo Art Nouveau con un gran ambiente comercial. La verdad es que había un gran ambiente en la calle, eso de ser domingo se notaba en todas partes.


En todo momento veíamos, al fondo de la calle, el Castello Sforzesco. Este imponente edificio comenzó a construirse en el siglo XIV y ha sufrido, durante su historia, varios intentos de destrucción. Aprovechamos el paseo para visitarlo y recorrer su interior. Si unimos la entrada gratuita y la tarde de domingo nos encontramos con un castillo repleto de visitantes que se afanaban por visitar todas las exposiciones que se exhibían. Por un momento pensamos que todo Milán se encontraba en el castillo pero a pesar de todo merece una tarde de relax para descubrir sus tesoros ocultos.


Salimos del recinto y nos recorrimos todo el perimetro del castillo. Justo detrás se encuentra un enorme parque donde a lo lejos pudimos ver el Arco de la Paz. Si el castillo estaba repleto de visitantes el parque no se quedaba atrás. Ciclistas, familias con niños y transeúntes se paseaban por este enorme parque.


Volvimos a por el coche para desplazarnos al hotel, ducha rápida y nos fuimos a cenar muy cerca del mismo. El día había llegado a su fin y había que preparar las maletas para el regreso.
A la mañana siguiente teníamos tiempo hasta la salida de nuestro avión con destino a casa. Tras el desayuno nos trasladamos al aeropuerto de Bergamo, a menos de una hora desde nuestro hotel.
En el avión, como siempre solemos hacer, fuimos recordando los lugares que habíamos visitando intentando decidir cuál era nuestro favorito. Esto es casi imposible porque todo lugar que visitamos tiene su encanto, quizá necesitamos algo más de tiempo en cada visita pero es lo que pasa cuando tienes unos pocos días de vacaciones al año y hay tanto por ver. Finalmente nos prometimos volver a Italia  pues aún nos quedan infinidad de rincones por explorar. Ya lo decíamos al principio, "Italia es una apuesta segura" tiene paisajes maravillosos, monumentos con siglos de historia, una gastronomía que nos encanta, qué más se puede pedir??. Todas las regiones de este país que conocemos nos ha dejado buenos recuerdos. Así que, no dudéis en visitarla.

Hasta aquí llega este viaje de inauguración del blog. Espero que los datos que hemos dado os sirvan de ayuda, sabemos que faltan cosas por mejorar pero eso es un aliciente para crecer. Gracias por llegar hasta aquí y nos vemos en el próximo relato.

1 comentario:

  1. Hola chicos,

    Qué buenos recuerdos !!

    La zona alta de Bérgamo me gustó mucho, Ah y ¿ no probásteis la polenta ? es un postre típico que estaba riquísimo.
    Y Milán lo bueno que tiene es que es muy pateable, se puede ver bien en un día.

    Abrazos.

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